Una Historia Común…

Érase una pareja que se quería, (mucho)…

Su sueño, como el de tantos… Y tuvieron un hijo…

El tiempo, les desgastó y les juzgó, ¡veredicto!, en realidad, nunca hubo amor, sino mucho Ego… “Tendréis una condena de por vida, a menos que aprendáis”…

Pero ninguno la supo interpretar hasta que tuvieron que verse las caras, por primera vez, en el juzgado…

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“La Letra Con Sangre Entra…”

Perdón 1

Hubo una noche como la de hoy, hace ya varios años, que dos personas, sin saberlo, cambiaron el rumbo de mi vida. Hoy, a las 06:50, se han cumplido 11 años desde que mi vida sufriera un giro, probablemente, predestinado. Una, a la que esa misma noche le tenía que haber pedido matrimonio. Con la otra, tuve un accidente… posiblemente volví a nacer.

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“Pasamos página, pero dejamos doblada la esquina”

Hoy me he despertado y antes de levantarme a desayunar, he mirado el móvil como casi todas las mañanas… Supongo que es algo que hacemos todos… Siempre hay algún mensaje o alguna notificación que te hace sentir que no estás sólo… O quién sabe… ¿igual, sea esa la excusa…?

Pero hoy he mirado el móvil y además de otros “avisos”, me ha llamado muchísimo la atención una notificación de una página de Facebook, a la que sigo que decía: “pasamos página, pero dejamos doblada la esquina…”. Y lo que me ha sucedido a continuación, como consecuencia de ello, ha sido la inevitable regresión a mi pasado… ¡Inconsciente regresión!.

Durante segundos he vuelto atrás, a todo lo que tenía y que ya no tengo. He regresado a la relación con mi ex… al negocio que tenía y que ya no tengo, a esa época que nos “hace creer” que cualquier tiempo pasado fue mejor… A la página con esa esquina que siempre dejamos doblada…

Me he levantado de la cama, he subido la persiana y he visto un día gris… Lluvia, frío, gente en sus casas, y Dios… en la de todos… Me he ido a la cocina, he puesto leche en el microondas y, mientras se calentaba la leche, he cogido en brazos a mi gata… La he mirado, y ella a mi… Me había levantado con cierta tristeza de la cama, aunque tristeza no era la palabra, sino en realidad melancolía… Y creo que con melancolía, en brazos la cogí…

Los animales son muy sabios, a veces incluso más que nosotros… y no entienden ni de tiempo climatológico, ni de tiempo existencial, ni de pasado, ni de futuro… Pero tienen instinto, y ella, al sentirme melancólico, ha saltado de mis brazos y ha ido a por su juguete preferido, en ese caso, el envoltorio de un paquete de galletas… En ese momento, sin duda, para ella, era su juguete preferido…

Yo al verla he sonreído, y le he dicho en voz alta, como si ella me entendiera, ¡ay, Luna!, que día más feo… Lo mejor de estar ya en invierno, es que cada día que pasa es un día menos para que llegue la primavera… Que ganas de sol, que ganas de calor y de, volver a ver, los arboles florecer… Acto seguido, he pensado en el verano, aun más lejano… En Ibiza, en Tarifa… y de nuevo, ¡que ganas!… E inconscientemente me ha llegado el recuerdo de alguien que estaba en mi vida hace un par de veranos y que ya no está conmigo… ¡Y joder, me he puesto triste!… Ésta vez triste, no melancólico… Que paradoja desear algo que ni siquiera ha llegado y, como consecuencia de ello, haberme puesto triste en “mi” presente… ¿verdad?

Sin embargo, según me ha venido esa sensación he sentido otra radicalmente diferente… He pensado algo tan básico como que nos empeñamos en buscar siempre una excusa para correr hacia nuestro futuro, saltándonos nuestro presente y sin haber cerrado nuestro pasado. Pensamos en él, lo ansiamos, lo deseamos, y por desgracia lo supeditamos a nuestro pasado… ¡Que gran error!

He vuelto a mirar a Luna y he pensado, joder, si el tiempo solo está en mi mente… Tu no supeditas tu felicidad ni a tu pasado ni a tu futuro… Tu no eres consciente del tiempo, y gracias a ello, ahora puedes divertirte con el juguete que te toque, el que tu elijas para disfrutar de tu momento…

He vuelto a la cama, he escrito esto… Me he metido en la ducha, y he decidido irme a montar en bici…

El tiempo está solo en nuestra mente… Y cómo afrontamos el presente es lo que nos hace sentir si hace frío o calor…

Justo en éste momento, he vuelto a mirar por la ventana y ha salido el sol…

Mi bici me espera…

¡¡Feliz sábado!!

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